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Show 128 ciendo la cronologla, fue preciso reducir y escoger las estancias del viaje; y siguiendo el sistema convcncional, sc acloptaron periodos cic1icos para las misma,s estancias: esto se ve claramente en la tira dol Museo y en el c6dice de Ml'. Aubin. Estos viajes son, pues, convencionales, y podemos asegurar que faeron pintados al finalizar el imperio rnexicano: no as£ cl gerogHfico de Siglieuza, que es Ia relacion exact~t y genuina de la peregrinacion. Volvamos a este. Al escapa,r de Ia servidumbre de Oulhuacan, se fneron los azteca a un punto que esta marcado con un teo()alU y un arbol, lo que significa que alll se asent6 Ja tl'ibu y levant6 uu templo <'i su dios, que ticne por gerogllfico, un grupo compnesto de una, ga,rza, del sfmbolo del agua y de una olla, el cual acertadamente traduce el Sr. Orozco por \..zacoalco, uombre de un pueblo que existe todavfa a orilla,s del lago salado 6 de Texcoco, un poco mas a.lla de la Vill[t de Guadalupe. Este grupo nos explica algunos puntos interesantes de Ia escl'itum gerogll:fica,. Vemos por el, que Ull teocalli y un arbol, manifiestan el establecimiento de una poblacion, significa,n Ia poblaciou misma. Vemos ta.mbien, que la :figura garza y la palnbra tZztatl con que se In, nombra en mexicano, dan en la composicion unicamente la rafz c~z: lo· que resuelve Ja tan debatida cuestiou del nombre de .Aztlan; y ahora se comprendera que significa Ingar de garzas. El slmbolo del agua, atl, da sierupre, con rants excepciones, el sonido de Ja vocal a. La olla c6m-itl, da unas veccs el sonido conti, y otras co con el :fiual alco, coalco. Esto so demuestra con clos geroglificos que hay en el mapa original de hts poblacioocs tlellago de Ohalco: Oicoalco y Tecoalco. He visto componer Azacoalco de Ia siguiente manera: garza,, azta; olla, co)· agua, ct; y el fioallco: Aztacoalco. Yo sigo el signieute 6rden: garza, az; agua, ct; olla, co con el iiual ctlco: Azacoalco, hoy Zacmtlco. Se ve por la ubicacion de Za,mmlco, que los azteca, para libertarse de la servitlumbre en que los colhmt los tenfau, atravesaron ellago dulce y todo el Salado, yendo a establecerse en Ia Orilla mas lejaua de su anterior residencia. AI curnplirse un nuevo ciclo de 52 afws, partieron de aiH, yen el afio 1012 se establecicron en Oztocoalco, penetranclo en el torreuo :firme del valle cou direccion al Norte. :Fneronse despnes a Oincoalco, que el Sr. Ramfrez llama Oiucotlao, y permauecieron allf uicz alios. Al cumplirse otro ciclo de 52 aiios, se trasladaron en 1064: a uu pun to marcado con un hombre ioclinado soure uu cerro: ll{Lmalo Tocolco la interpretacion do Gemelli, que el Sr. R£tmfrez califica de dudosa; para mi es Ouextecatlicbocayan, el mismo que mas clammentc se ve en la tira dellVIuseo. A este pun to refiere el Sr. Ramirez los sacriilcios en ella marcados, y no falta quien por el tocado y manchas de la cant deJa tercera victim::~,, la tenga por un cuex- 129 teca. De todas maneras, elnombre mismo dellugar hace comprender que los azteca habfan penetrado al tenitorio del reino de T6llan, puesto que Ia faja que formaba este, separaba Onextlan de las anteriores mansiones de la tribn peregrina. Asf se comprende por que en los Anales tolteca-chichimeca, MS. de mi coleccion, se pone a los azteca entre los habitantes de T611an. Fneronlo del rei no, en sus ultimos aiios, y' testigos y partfcipes de su destruccion; y por eso fue el llamarse herederos de los tolteca, y enorgullecerse con ser los continuadores de su ci vilizacion y de los misteriosos destinos de la raza nahoa. Por eso tambien los cronist<ts lmblan de la estancia de los azteca en T6llan, y algunos refiereo a ella la fUbula de los sacrificios. Por eso la tim del Museo y el c6dice de lVIr. Aubin, despues de otra estancia en Ooatepec 6 Ooatlicamac, bacen vi vir a los aztemt en la misma T6llan. Asi les parecfa que ten fan mas clerechos a heredar los privilegios de la antigua raza. L~t verdad es que vivi~tn en el rei no de los tolteca, sino eu su capital, cuando Ia clestrnccion de esa naciomtlidad: ellugar de su estancia, marcaclo en el gerogHfico de Siglienza, se llamaba Oztotlan, y a los ciuco alios de momr en el, tuvo lugar la gran catastrofe, que ala par que a los subditos de Huemac, los arrastr6 a ellos tambien. De grande iufluencia para lo porvenir fne aquella estancia. Domin6 en ellos, como en el resto del rciuo, la barbara religion de Tezcatli]Jocct, que tau bien cua.draba con los ritos que babfan trafdo del Michuacan; y asi fue mas tarde Tcnocbtitlan, la ciudad de los sacrificios y el emporio del culto de sangre. Esta.bt'L fijado ya para siempre el destino de la raza. Se obscrvar{t que todos los docnmentos de que bacemos merito, van confinnando los becbos {mtes referidos. Importautisimo es, a este res peeto, el grupo que sigue en el gerogllfico de Sigii.cnza. Veamos primero la interpreta,cion que eqnivocadameute lc cli6 el Sr. Ramirez, y que despues de el se ha seguido sin vacilar generalmente. "J.\frzQUIAHUALA. En esta ma.n sion se no tan tres succsos: la construccion de un Teocalli y el complemento de un ciclo. Entre los dos signos que los representan seve otro que :fignra un cadaver a.mortaja.clo a la usanzn, meximwa, y que por su nombre geroglffico se reconoce ser el gefe de la tribu desigLlado en el grupo num. 2 con Ja Ietra ?n. Oomo este snceso acaeci6 mas de doscientos aiios despnes de la partida, porlemos conjeturar que con else estingui6 Ia trion, puesto que tam poco se le vuelve aver :figmar en la peregrinacion." La, primera equivocacion consiste en Hamar lVIizquiahuala a ese lugar. Nace el error de que seve un arbolllamaclo mizquitl, y unas como lenglietas a.ma.rillas que se tomaron por el slmbolo de Ia lluvia q~tidl!~titl. Esto solo basta para desvanecer Ia equivocacion, pues el signo de la lluvia es completarnente eli verso, y siempre se la :figura, sin excepciou, con |