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Show CAPITULO LXIX.1 no c6mo aporto a cstn tierra tm nnvfo de Cuba y de como lo fu6 t!aclo aviso U.Montozumn cle ello, y do c6mo embio t1 savor qu6 gento ora y do lo douliis quo acoutoci6. No muchos dias despues que los heclliceros y a.goreros sortilogos yencantadores se abian huido de la carcel, estando el airado rey Montezuma con mucho cuidado, con las amenazas que le abian hecho, vino un indio :1 el y haciendole gran reverencia, dixo le queria hablar. El rey, considerandole, vido que le faltaban las orejas y los dedos puJgares de las mauos y de lo · pies, y pareciendole no ser hombre humauo le pregunt6 que de d6nde era. El indio lc respondi6 que era del monte infernal, y preguut:' tndole quien le cmbiaba, le dixo, que cl se abia movido :1 venir de su voluntad a le servir y avisar de lo que abia visto. EJ rey le pregunt6 que que era Jo que abia visto; cl le respoudio que andando junto ala Orilla de lamar· vido, en medio del agua, un cerro redondo que andaba de una parte a otra, y que abia smgjdo jnnto :'i, los pefiascos que estaban en la oril1a de la mar, y que nunca jamas abia visto cosa semejante, porque era cspantosa y de admiracion. Montezuma, asegun'tndolc, 2 1e dixo que descansasc y que tomase lluelgo, que el querfa embiar fl, saber lo que decia si em vcr<.lad y llamando :'i, sus alcaidcs y carceleros, por otra parte, le maud6 prendcr y echar en una carcel. y llamando luego a Ull principal, que se l1amaba Tetwtlctrnaca.zqui, le mauc16 que fuese al puerto y que llevase consigo ti un esclavo suyo que se llamaba O~titlalpitoc y que viese si era verdad lo que aquel indio de- 1 IJarn. 27, Pte. 1~ 2 'l.'mnquilizanclolo. 1 |