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Show / / 510 que llamasen toda la prouincia de la Cuauhtlalpa, que son los Otomites de toda aquella prouincia, los quales fueron luego, con todos sus adere~os de sagas y palancas, a ayudar a los que porfiaban a traer la piedra, los quales llegados pusieron sus soga~, a vueltas de las demas, y empe<;aron a tirar dcllas con mucho alarido y silbos, que los ponian en el cielo, y estando en esta porfia oyeron una voz que hablaua dentro de ]a piedra y decia: 1 "Miserable gente y pobre desventurada: i para que porfias a me quercr llevar a ln. ciudad de Mexico? Mira que vuestro trauajo es en vano y yo no he de llegar, ni es mi voluntad; pcro pues que tanto porfiays, estira que yo yre ha ta donde {t mi me pareciere, por vuestro mal:" y callando la voz, torl.os quedaron como at6nitos y espantados de una cosa tan prodigiosa y nunca vista ni oyda: y tornando a porfiar a lleualla, la piedra se movi6 con tanta facilidad~ que casi no sentian trabajo en llevalla, y asi llegaron con ella aquella tarde a Tlapitzauayan, desde donde enviaron sus mensajeros a Monteguma, haciendole saber el prodigio o caso sucedido, y de lo que la piedra auia dicho; el qual, como lo oy6, mand6 ecbar en Ia carcel a los men ajeros, teniendolo por cosa de risa, y luego en 1 No han sido las pio<lrns <lo M6xioo Ins 1tnicas quo haynn hablado: macho antes les dieron el Jomplo y la loocion las do Europa. La piedra llamada Opltites 6 ideritos, quo poscln el troyano Ileleno, om mas entonu ida quo la mexicana, pues responuio. {L las pr guntas quo lo l1acian, y nsi prodijo ln ruin a do Troy a. No ern monos oomunicativa la Clcl m6uico Eusebio, quo tambien lo. lucia do or£tculo. La aotigi:10dad consiclcr6 los Betilos como piedras divinas y animadas; animatas lapides, scgnn los llaman Philon do Biblos; nntural ora que go7.al'lln del don de ]a palabra.-El quo quisicre so.ber mas do osta materia, puodo consnlto.r la Memoria do Mr. li'alconnet n las do la Academia de las Inscripcionos (Vol. V J, pug. 513 do la od. in 4\') u D1·ach (Do l'Harmonio entre l'Egli, o ct la Sinugoguo, Vol. U, Pm-t. JI, Cap. 7), y particul armonto al caball ero (Jour;uenot des .ilfousseaux q11e apur6 In materin en su cnrioso libro, Dicu et les Dieux, etc.-Paso <lo largo por las cstatua europeas quo han sudado agua y sangre, quo lloran, so r emnovcn, l1o.con scflas y pucberos, romitiondo, al curioso, al arsono1 de prodigies do Julius Obsequens (Oapitulos 19, 62, 87 y passim) y con ospecialidau {1, Ouasco (De l'usage des Statues chez les Anciens, Cap. XV), quo hizo una abtmdnnto cosccha: tampoco oran mudas. La de In l!'o1·tuna Mul·iebris manifcst6 SLl contonto {L las matronas romunas por la ostatun quo lo dodicaron, dici6ndolos:- 0nATO DlrS STATUTO MA'l'JWN.LE 111E DEDlOASl'IS. (PLUTAH. in Ooriol. XXXVIII.) En fin, nudn. digo de los penos, do las serpientos, ni monos del ganndo vncuno, que era do una locuaoidad c pan table; pues ontonccs no so limitaba {L la sola pnlnbra quo lo concede nuestt·o fabulista; Ifabl6 ol toro y dijo Muu i sino quo tam bien daba avisos importnntcs.-Roma tibi cave i dijo 1111 buoy (Jul. Obs. cit., Cap. 53, 7, 15, 16, 38, 41, 63, 68, 85, 86, 103 y 113). • 511 aquella hora y punta despach6 un principal a sauer de los que alla estauan, si el caso era verdadero; y satisfaciendose cl mensajero de la verdad, uino a Monte9uma y dixole como el caso era asi verdad, y que todos los que estauan en el traer de la piedra lo auian oydo. LuEGO mand6 soltar a los que tenia presos y envi6 A ROGAR al rey de Azcaput~alco le hiciese merced de ayudalle con su gente a traer aquella piedra, los quales llegados y hacienda sus sagas y artificios, empe<;aron todos {t querer arrastrar la piedra, y no se meneando ni hacienda mencion della, tornaron a oyr una voz que salia de la piedra que decia: "pobres desventurados: i para que trauajai.s en vano 1 i no OS e die ho que no c de llegar a Mexico 1: and a, yd y decildc a Montegwna que ya no es tiempo; que acord6 tarde, que mas temprano auia de acordar a traerme; que ya no soy menester alia, porque ya esta determinada otra cosa, la qual es diuina voluntad y determinacion: que no quiera el hacer contra ella: que i para que me lleva 1; para que manana este cai.da y menospreciada por ahi; y auisalde, que ya sc le acaua su mando y oficio: que presto lo vera, y esperimentara lo que a de venir sabre el, a causa de que se a querido hacer mas quel mesmo Dios, que tiene determinadas estas casas : y asi, dexame, porque si paso adelante sera por vuestro mal." De todo lo dicho fue auisado Monter;uma, el qual, no rlando credito aunque algo temeroso, se mostr6 muy ayrado y enojado contra los mensajeros, y amenayandolos los mand6 volver y que traxesen la piedra, y Re cumpliese su mandata. La gente torn6 {t estirar de sus cuerdas y Ia piedra se moui6 con tanta facilidad, que parecia que veinte yndios la truxeran, segun la velocidad con que venia, y llegaron aquel dia a un lugar que se dice rrechico, que es junto a Ixtapalapan, y otro dia cle manana tornaron a su exercicio, mouiendose la piedra sin ninguna pesadumbre de los que la trayan con tanto contento de cantos y bayles, con sonido de bociuas y caracoles y con tantos dichos y representaciones de truanes; y con tantos encienzos y sacrificios, como los sacerdotes lcs venian hacienda, lleg6 a un lugar que se dice Ato<;ititlan, el quallugar es donde agora esta la cruz primera, luego que salimos de Mexico, la |