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Show 470 y que della no volviesen sin morir, 6 que aquella provincia quedase subjeta a su corona Real, 6 destruida si mostrasen resistencia. Partida la gente, a esta cuyuntura, entendicndo los del Tlatilulco alcan~ar perdon de sus demeritos pasados, truxeron gran cantidad de bastimentos de todo gcnero para la guerra y muchos gencros de armas y cosas necesarias para cstc viaje, y presentandose ante los senores de Mexico con su presentc y provision, fue avisado Monte9uma y recibiendo gran safia y enojo los mand6 cchar de la ciudad y que no los recibiesen cosa de lo que traian, y asf muy corTidos y .afrcntados se volvicron a su ciudad con todo lo que auian traido; y determinando, por via de la guerra ganar lo que por dadibas no podian, convocaron sus gentes y ordcnando un gran exercito, conforme a su posibilidad, y caminando de noche y de dia, llegaron a Teuctcpec, antes que cl exercito de Mexico; y ordcnando sus gentes y dividicndolas en escuadrones empcc;6 a dar la baterfa, y ganando la primera ccrca, que cstaba rccicn hecha desta parte del rio, forg6 {t los de la ciudad {L pasar e} rio, y no pudiendo e} exercito tlatilulca pasn.r, lleg6 a la sa<;on el mcxicano, con cuya ayuda y favor pas6 ely los demas y peleando todos valerosamente dcrribaron las ccrcas, que eran cinco, y pegaron fuego a la ciudad y prendicron mucha cantidad de hombres y mugcrcs y nifios, dexando la ciudad despoblada, y rendida al servicio de Mont'eyuma, aunque con muy poca gente por la mucha que auian muerto y captivado por su reueldia de no quercrsc dar ni sujctar, de lo qual fue luego dado noticia a Monteguma, y en particular de c6mo los tlatilulcas e auian senalado en lo mas principal y que entre todos traian dos mill soldados presos auidos y captiuados en aquella guerra, sin las mugeres y niilos esclavos que traian, y que gran n{tmero de visofios mo<;os, que nunca aui.an ido a guerra ninguna, auian hecho mara villas, por donde venian senalados con la scnal que sus leyes mandaban, y que no tcni.an quento los muertos que por el campo quedaban; lo qual oydo por Montet;uma, di6 gracias a sus dioses y en particular al Dios de lo criado, y a los seflores que con tanta diligencia auian hecho lo que estaban obligados, y sabiendo que ya llegaban los, hi<;o salir a recebir con las cerimonias que se usaban, de gran con ten to y placer, recibiendo a los captivos con la reueren- ( • 471 cia que. solian, ~orque, ~omo e dicho otras veces, a estos que auian de servu de vft1mas ha01an gran recebimiento y reuerencia, al modo que los sacerdotes d~ la ley vieja honraban y reuerenciaban a las vfctimas de becerros y corderos que sacrificaban en el templo. Llcgados todos a Mexico, entraron los de Tlatilulco con quinientos captivos a presentarse a Monte9uma, el qual, con parecer de los grandes, los recibi6 a su gracia y recibi6 el presente y los reconcili6 {t su corona real y les alc;6 el dcstierro y privacion de entrar en la corte, admitiendolos a los oficios que antes tenian, y mand6 que los captivos fuescn regalados y curados con mucho cuidado; y es de saber que tenia Monter;uma esta costumbre, que en mostrandose alguna nacion 6 parcialidad de sus provincias cobarde en la guerra, .luego usaba del castigo que us6 con los del Tlatilulco, que era privalles de su vista y de entrar en la corte y de todos los oficios reales, hasta que restaurasen aquella cobardia con alguna grandec;a, con la qual se aplacaua y los convertia a su gracia y amor, lo qual us6 con sus mesmos parientes y mexicanos muchas veces, como adelante diremos. CAPiTULO LX. ] De la guena y enemist.nd que so louant6 entre tlaxcalLocas y vexotzinca , y do c6mo los vexoLzincas o.cudieron alrey de M<Jxico por socorro, y c6mo so lo di6. Tuvo la nacion mexi.cana grande cuidado con la quenta de lo afios, para lo qual tenia viejos y hombres ancianos habiles y muy ensefi.ados en aquella ciencia de las endomadas 2 y el numero dellas y las olimpiadas y el n{tmero de afios que en la olimpiada y edomada auia y contauan los afios deljubileo, que era en cinquenta y dos a:iios en cinquenta y dos afios, aunque otro dicen que era de ochenta en ochenta ailos, en lo qual creo ay equivocacion en 1 V~aso ln. lumina 22~, part. 1 ~ 2 IIebd6roada, 6 ~emana. Esta y las otras voces semejautes no do ben tomarso en su rigorosa significacion; el nutor las emplea, simplomonto, como denotativas de las va.rias divisiones dol tiempo . |