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Show 244 de aquella gentc, y que siempre estuvicsc aparcjudo y apcrceuido y sobrc auiso, pues ibu it dondc e taua ccrcado de gente barbara y maluada, y que i algo l aconteci e, qu die e auiso, que lucgo s ria ocorrido; y despachandol di6le muchos . fiores con que fuesc acompafiado y l <lexa en en llugar Jond auia dcstar, y delantc invi6 us aposcntadores para que dondc quiera que llegascn {ucsen rccenido ' y regalados, pccialm nt la mugcres y ninos; y as£ lc · dauan en los pueblos don de llegauan, muy bastante prOULSlOl1 para todos, .Y loR Ve tian {t cllos .Y {t elias COU{Orme a SU estado. Llegados {t ~ uajaca a entaron ~·u ciudacl y pobUironla conformc 4 la instrucion qu 1 , di6 l rey, poniendo 1. cada nacion en su barrio. Lo error s qu auian ido {t acompafiar al vi o roy de Guajaca, e voluicron y dicrun uu va y rclacion cl l 6rden y concicrto con qu la ciudad de Guajaca · auia tornado {t rccdiflcat· y del buen gobi rno de ' U primo, d lo qual cl rey olg6 mucho, y prcguntando que gcnte lo auia r ceuido {t la llegada y les auia dado r cado d · todo lo nece ario, dixeron que lo de Teotlilan y los d Toch~an y los d Cuauhtochco, y finalm ntc, todos lo que vivian Y habttauan aquclla costa auian venido {t lo scruir con mucho contonto Y abundancia de lo ncccsario, haciendoles grandes reciuimicnto de bailcs y otros rcgocijos que clio, usauan y usan, ofrecicndolcs pr cnt . ~e diferentcs espccie de cosas, como son ropa, joya , plu~ na de ~hfcrente colore . Monte9wna agradcci6 cl trauajo {!, lo . .1.companadorc y mand6 e fuesen ft d scan ar. .} CAPiTULO XXX. 1 Dolo. gran hambxo qu uvo on estn. tiorra por Liompo do Lros aflos, J:oimmdo Monte911-ma ol pl'imm·o, y d 1 oco•·r·o que bi90 ll. los d ln. iudn.d do M()xi •o pam quo no porocioson los pobr s y s d i:!poblnso lo. ciudad. En l afio de mille quatrocientos y cinquenta y quat·ro, quando los yndios por la quenta d u afios contauan Cetochtli, 2 qu quiere dccir un conejo, y los dos aflos igui ntes fue tanta la estcrilidad de agua que uvo en esta ti rra, que c rradas las nube , casi como en ticmpo de Elia , no lloui6 poco ni mucho, ni en el cielo en todo este ti mpo uvo senal de querer llouer, lo qual qucriendolo ncarezcr la ystoria dice en cl proceso dclln, 3 que iendo tanta la esterilidad, los manantialcs so ccaron, la · fuent y rio · no con·ian, la tierra ardia como fuego, y d pura cqucdad hacia grande hendedura y gricta , d uerte que las raiccs de lo {trbole y d las planta , a bra adas con el fuego que de la tierra salia, so le eaya la flor y hoja y c l s ecauan la. ramus, y que lo' magucis no dauan u acostumbrad jugo de micl, ni lo tunalc podian frutiG ar, volvicndoselc us gorda oja acia abaxo, inclin{tndose in fu r~a ninguna, casi cocida c n ·I calor: el mair,, en nacicndo, e ponia lu go amarillo y murchito y toda las dema 1 gumbrc . Empcc;6 lag nte a de fallcccr y a andar marchita y flaca con la hambre que padecian y otros a cnfermar, comiendo co a contraria a la alud: otros, vicndo ·e ncccsitado ·, desamparauan la ciudad, casa , tnUO'Ct'C y hijo , iban ft lugare fertile a buscar u rcmedio. El rey Monte9uma, vi ndo que u ciudad c de poblaba juntamente con las ciudarl comarcana de u reyno, y q u d todas 1 Venso In ULinina 0'.', ptu·t. P 2 ll:sto H; l o.rto qu ortllll Kistorna (IJ'OJJ<Il6J.1,' rno flll <l -;igo nf\l>a eou el (\rlt'l'lotor· l'rbniuo ·Oo- toohotU, COI'l'OSpondi nto al IIU O~t i'O, 14/)4. 3 En su nnn·noiou . \ |